Caos

Del Ángel

Un día después el problema se complica.

Y en medio de ello, el caos, la turbamulta encendida saqueando negocios privados para el caso de supermercados en el estado de México; hasta plasmas se llevaron los vándalos; eso no, diría el cura de mi parroquia; eso significa que los grupos de choque del propio gobierno infiltran un movimiento pacífico y respetuoso de la legalidad.

¿Qué es lo que el Estado puede perseguir? Ni más ni menos que delitos de ese tipo, o como los que ya ocurrieron en Guadalupe en días pasados y que provocaron una segunda reacción, lenta y timorata de Tello Cristerna, justo el mismo momento en el que, trucadas o no, una serie fotográfica suya se publicaba en redes en  las que se le muestra en compañía color de rosa, digna de la mejor edición de Tv Notas.

Pero no para un gobernante que se merece el estado en este momento; ya que no basta con acusar a los delincuentes comunes de que se roben la gasolina y luego la regalen entre los conductores de al menos un par de gasolineras en Guadalupe.

Es el momento en el que la primera cresta de riesgo de 2017 es alcanzada con un profundo carisma de insensibilidad de parte de los gobernantes, Tello para comenzar; no basta con referir que castigará a los infractores, que es lo correcto, en su calidad de ladrones transgresores de la propiedad del gobierno.

Pero lejos de decir que ya ni modo, el titular del Ejecutivo que, por lo visto sigue sin tener asesores de calidad que le digan que esos pasos le pueden costar los próximos meses, sino es que años, y que son en su detrimento, los ilustres por él contratados a nuestros recursos, funcionan en calidad de percibir miles de pesos al mes, pero sin trabajo de fondo.

Por lo pronto, quien ayer pasaba y pasaba saliva fue nada más ni nada menos que Judit Guerrero; la alcaldesa recién nombrada para la capital zacatecana se vio obligada, en compañía de Rafael Sánchez Preza, titular de la Junta de Monumentos a soportar, sentada, a un par de cosas:

En medio de un capuchino que se le debió enfriar de inmediato y agriársele en el tracto digestivo, Judit tuvo que escuchar la deprecación de decenas de voces que, apiñonadas fuera de céntrico café le dijeron cosas como que se había robado el dinero y que ninguno de ellos le daba su aval.

Al interior de la cafetería en donde se reúnen las élites “intelectuales” de Pueblo Quieto, los periodistas, más bien las periodistas fajadoras, chingonas que no se apechugan nada en la laringe le preguntaron que porqué no le daba la cara al pueblo cuando ello votó en favor de las reformas de su amigo Enrique Peña Nieto.

La alcaldesa, quien tampoco cuenta con asesores o alguien que le diga mediante una tarjetita: “Señora, ahueque el ala porque los periodistas se la van a comer”, sorbió con dificultades un trago más de su aterido café y carraspeante dijo que “era respetuosa de las manifestaciones mientras estas respetaran el derecho público” (sic).

¡No, Judit no!, hasta las palomas encima de la cafetería se zurraron todas en coro; cabe destacar que esos mismos inconformes ya habían pasado de nuevo ante las oficina recaudadora de finanzas, cerrada hasta el momento en el centro y volvieron a apostarse ahí en medio de protestas para  cerrar el quiosquito de cobros en el González Ortega y llegar a la vidriera donde una Judit empalidecida no acertaba, en su calidad de maestra de historia de México a responder de manera coordinada y coherente.

¿Qué la alcaldesa tampoco tiene ilustres que la acompañen? Que recuerde que llegó con 13 mil votos al poder, es decir, ni siquiera la décima parte de los zacatecanos de la capital, entonces, ¿no debió salir a platicar con los indignados de avenida Hidalgo, en un momento en el que la línea que les tiran desde Los Pinos es ignorar a la perrada? Mal, Judit, muy mal.

Sobre todo, digo, cuando en esa alcaldía dejaron un boquetote sus amigos priistas del tamaño de la superficie capitalina, me refiero al dinero y a la impunidad. ¿Qué no, Judy?

Y, mientras, en el resto del país y después de jugar golf, el señor presidente brinda un mensaje nacional de año nuevo, si supiera que en una comunidad pequeñita como de 2 mil 500 personas, de las miles que hay, ya le pide que mejor deje el cargo.

En esa misma medida, llueven mensajes de que hackers con erario al gobierno federal comenzarían a infectar con virus las redes sociales.

Es de risa, es de tragedia, si las protestas no son dentro del orden y el respeto el Estado mexicano puede, históricamente hablando, justificar la represión, y mientras eso ocurre, lejos de que Peña Nieto hable del problema, realiza dos cambios en el gabinete y premia a Videgaray, el ingeniero perfecto antisistema por la forma en que perjudicó a Peña Nieto con un nuevo cargo en relaciones, mientras que la cultura a joderse con Cristina García Cepeda.

Vaya cambios, mi querido Enrique. En tanto una república se incendia de inconformidad y desastre que une a 100 millones, ¿no se le olvida algo, señor presidente?

Este sábado 7 de enero se registrará a nivel nacional una marcha en centenares de puntos de todo el país. Acá en Pueblo Quieto que nadie falte, acá sale de la 3030 a las 10 de la mañana.