Alejandro Araujo Aguilar/ Ángulos Diario

Lo hemos dicho y subrayado con rojo. Actualmente los mexicanos vivimos el saqueo más bárbaro de toda la historia de nuestra nación. La corrupción cínica e imperante de los gobernadores y funcionarios (cuates de los poderosos) en  turno ha rebasado la cordura de un ladrón común.  Lejos quedaron aquellos tiempos del PRI corrupto, pero moderado, en donde no permitía que ninguno de sus afiliados se saliera de las normas mañosas  de sus códigos no escritos.

Ahora nos encontramos con la más grande de las ofensas a un pueblo que cada día raya más en la extrema pobreza, el salario laboral es una vergüenza e infamia en todas las áreas. La riqueza zaqueada por el cartel del poder es una afrenta irreparable, México se encuentra herido y no precisamente por los grupos del crimen organizado, sino por los grupos delincuenciales  desorganizados (cada quien roba y hace lo que quiere).

Bien lo dijo ayer, el gobernador de Chihuahua, Javier Corrales, al dar a conocer que el ex gobernador de esa entidad, César Duarte, ya es prófugo de la justicia:

“El que roba desde el gobierno, no sólo se roba unos centavos, o unos millones, se roba oportunidades, se roba la esperanza, se roba los derechos de la gente, para aspirar a una vida mejor. No hay peor crimen, que mirar la pobreza, y la miseria de frente, a los ojos, y luego embolsarse lo que debe servir para combatirla. Si es un crimen robarle el dinero al pueblo, es aún peor, no hacer nada. ¡En Chihuahua ni impunidad, y menos Amnistía; para su pueblo y su gente, justicia!”

Lo anterior tras dar a conocer que no sólo el ex gobernador de esa entidad norteña, César Duarte  irán a parar a la cárcel, sino también sus complaces, quienes ya están detenidos.  El ratero, infame ladrón de César Duarte, utilizo descaradamente los recursos no sólo para enriquecerse él y su familia, sino sus cuates y conocidos.

Pero la sangre que ahora brota por las heridas de los mexicanos,  no han  sido causadas por los criminales comunes, sino por quienes traicionaron a su pueblo, lo engañaron y lo despojaron de una vida más digna. A saber en una lista realizada por las corporaciones policíacas más importantes del país, este es el  Cártel de los gobernadores corruptos en México:

Siete ex Gobernadores del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y uno del Partido Acción Nacional (PAN), los que enfrentan distintos tipos de acusaciones. Sólo uno está en la cárcel, Guillermo Padrés Elías, ex mandatario de Sonora; otros dos más están  prófugos, Javier Duarte de Ochoa, Gobernador con licencia de Veracruz, y  César Duarte, ex gobernador de Chihuahua, el resto están libres. Los ocho tienen en común que aumentaron las deudas de sus estados. La suma de todos los incrementos arroja que son 186 mil 535.7 millones de pesos, cantidad superior al recorte al gasto que hizo para 2017 el Gobierno federal.

De 2010 a la fecha, al menos 11 gobernadores han sido señalados por actos de corrupción e investigados por la Procuraduría General de la República por desvío de recursos públicos y enriquecimiento ilícito. Entre ellos, figuran los casos de Javier Duarte (Veracruz), Roberto Borge (Quintana Roo), Guillermo Padrés (Sonora), César Duarte (Chihuahua), Ángel Aguirre (Guerrero), Fausto Vallejo (Michoacán), Jorge Herrera Caldera (Durango), Miguel Alonso Reyes (Zacatecas), Rodrigo Medina (Nuevo León), Egidio Torre Cantú (Tamaulipas) y Rubén Moreira (Coahuila).

Esto sin contar con gobernadores de años anteriores fueron investigados por casos de enriquecimiento ilícito y vínculos con el crimen organizado, entre los cuales se incluyen los nombres de Andrés Granier (Tabasco), Humberto Moreira (Coahuila), Juan Sabines (Chiapas), Emilio González (Jalisco), Fidel Herrera (Veracruz), Arturo Montiel (Estado de México), Tomás Yarrington Ruvalcaba y Eugenio Hernández (Tamaulipas), José Murat y Ulises Ruíz (Oaxaca).

LES DEJARON LAS MANOS SUELTAS

¿Y en Zacatecas, cuándo?

  • Con datos de HUFF POST MEXICO